Mostrando entradas con la etiqueta Pasos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pasos. Mostrar todas las entradas

31 de julio de 2014


Se cierran las ventanas
para dejar de lado la lluvia y volver
al útero doméstico con sus extraños ruidos fronterizos.
Un paso al frente y todo se habrá rehecho,
la mesa seguirá llena de piezas de cuero
y aquí seguirá Herbie Hancock liándola con Jaco Pastorius.
Otro trago de pacharán,
otra escapada al techo,
las mismas campanillas de madera,
el timbre mudo.
Las palabras salen de sus capullos de seda
convertidas en lo que no se espera;
son presa de la caza furtiva,
material para coleccionistas de ventanas abiertas.

28 de julio de 2014

Zig Zag

Soy inconstante.

A veces no encuentro una senda para que anden mis pasos y voy dejando huellas donde menos se las espera; unas porque las llevó hasta allí su afán de búsqueda, otras por el simple hecho de saber que han caminado, y las más por estar seguras de que ése era el momento para echar a andar.

Soy inconstante. Lo reconozco.

Me aburren los paisajes perpetuos, las cosas sin opción, el mar con su estúpido límite horizontal, las huellas sin movimiento de algunos recuerdos (todavía no entiendo cómo mis pasos me pudieron llevar hasta ese lugar tan inseguro, parecido a una ciénaga...)

Soy inconstante. Lo reconozco. Lo acepto.

Un día encontré una huella tuya en mi pensamiento, y fue cuando supe que habitabas en él. Desde entonces no paro de observarte, y admiro esa manera tuya de abstraerte, de intentar parecer que no estás sin conseguirlo. Yo miro tu traje de camuflaje y en realidad lo que veo son animales en movimiento, y también un lugar donde volver a jugar descalza, desnuda, sin artificios.

Soy inconstante. Lo reconozco. Lo acepto. Y me gusta.

Me divierte jugar a ignorar el tiempo, los límites y los plazos. Hacer planes, incluso, es un límite impuesto a la frescura irregular de algunos acontecimientos. Me divierte pensar que yo no estoy dentro de esa esfera, sino que tengo un espacio aparte, fuera de su órbita diaria, donde puedo hacer malabares con los minutos y las horas. Y, por supuesto, me gusta saber que tú estás en ese espacio tan vital para mí.

23 de febrero de 2010

Revelación

Alineación a la derecha Fotografía: Jelena Lappo


Todo es fruto tuyo,
todo cuanto miras,
lo que ves y lo que no ves.
Todo se recoge y se condensa
en la niebla de tu espejo cuando te bañas.
A un lado las olas de tu cuerpo,
al otro el acantilado de tu boca,
en medio las palabras náufragas
como aquellos violines del Cantábrico
que me hicieron temblar una vez.
Sentir que todo es tuyo
sin levantar la vista,
sin ni siquiera abrir los ojos,
eso lo explica todo,
todos los libros se escriben aquí,
en tu bañera,
frente al espejo.

27 de octubre de 2009

El genio de la botella


El genio trepó por el cuello de la botella y consiguió abrirla. Salió dando vueltas como una pirindola. No hubo nube que lo acompañara porque no había tiempo para la nube. Tampoco había tiempo para la sorpresa porque el tiempo se quedó dentro de la botella. La pirindola avanzó dando vueltas hasta alcanzarme, sólo era un pequeño genio con un traje de colores, así que su deseo era sencillo: contar lunares.


El genio dio siete vueltas a mi alrededor y anotó un número en una pequeña libreta.


-¡Siete!- Dije yo creyendo adivinar el número.


-¡Ciento siete!- Dijo el genio creyendo adivinar mi edad.


Nos miramos un instante para superar el desconcierto y rompimos a reír. Vaya par de ingenuos...

22 de agosto de 2008

Rebrotes

Foto: Kassandra



Me doy cuenta de que sólo quiero florecer. Eso, siendo hoja, es como ser pájaro y querer irse con las mariposas monarca, pero no me resisto a germinar unos capullos de rosa en el vientre, o a guiar los zarcillos de tu enredadera alrededor de mis pezones. Es ésa mi manera de abandonar lo estéril; dejar que acabes entre mis muslos y riegues los helechos que allí te encuentres.


Hola.


2 de agosto de 2008

Duna de agosto

Empiezan los días de agosto y el lento oleaje de las dunas.

Todo concluye en el desierto, como el punto final de una escapada. La arena, en realidad, es un conjunto de puntos suspensivos sometidos al acercamiento; no es de extrañar entonces que no haya nada en el desierto, salvo un aire de indecisión.

La gran duna de agosto se presenta, pues, como un inmenso interrogante que crece y avanza en proporción a las incógnitas que alberga.

Algunos granos de arena conseguirán desviarse e incorporarse a otras dunas; a la duna de noviembre, por ejemplo, tan pacífica ahora que se ve venir de lejos; pero la mayoría, serán la sábana de arena sobre la que me acueste cuando la noche inicie su turno de preguntas, y yo no tendré más remedio que seguir avanzando.

Foto: Chema Madoz

22 de julio de 2008

Aire

"No soy hoja de árbol genealógico", le dijo una tarde la hoja al nombre que quería ser su rama. Y dicho esto, ella misma cortó su peciolo y se dejó caer. Al rato se oscureció la hierba, se acurrucaron las briznas, apareció la luna con sus flechas en la boca. Y la hoja seguía alimentándose de horas frías y nutritivos silencios. A la mañana siguiente, donde había estado la hoja, había ahora un lecho de musgo, y debajo, un hatillo de secretos se deshacía y fluía como el agua. Hasta aquí llega ese reguero de palabras.